martes, 5 de febrero de 2013

Subcampeones no legítimos


“Ya estamos otra vez”, pensé, “Empieza otra temporada…”. Un ambiente como el de las grandes ocasiones daba la bienvenida a los más de 600 duatletas (repartidos en 125 equipos) que participarían en el duatlón del Prat de Llobregat. Otra vez la cita pratense otorgaba el título de campeón de Catalunya masculino y femenino de duatlón por equipos.
 
Correr en casa es especial. Cada ánimo, cada aplauso, te empuja más allá de tu límite físico momentáneo. Esta vez, sumado a la necesaria presencia de mi padre, estuvo allí Núria. Alguien muy especial.
 
Salimos a un ritmo controlado. Los Rubén (Barrio y Martin), dos de los mejores atletas del club, se encargaron de sacar el metrómetro y marcarnos el camino a seguir durante el primer segmento de carrera a pie. Su papel era clave, y su misión rasa y clara: exigirnos sin destrozarnos (la adrenalina por correr en casa era una arma de doble filo). Dice la biblia del triatlón que las carreras con este formato se ganan durante los 20 km de ciclismo, y que es importante llegar con todos tus enteros para afrontarlos lo más rápido posible. Cuatro vueltas eran necesarias para completar los casi 5 km antes de entrar en la T1. Finalmente, y a pesar de unas pequeñas, y valga la redundancia,  molestas molestias físicas, pude aguantar con solvencia este primer tramo del duatlón.
 
(Concentración máxima) - FOTO: Carles Iturbe
 
El viento se erigió como protagonista desde que llegamos. Su poderío se intuía por el frio bailar de las banderas de los patrocinadores de la prueba. Los meteorólogos ya lo avisaron. Así, uno de los peores enemigos del ciclista ejercía de juez de paz. Una vez nuestros pies se enfundaron dentro de las zapatillas y los “velcros” estuvieron apretados, nuestra concentración se iba transformando poco a poco en ímpetu. En ansiedad. Las ganas de avanzar eran tales que Rubén Martin, en una curva que trazamos a toda velocidad, perdió un par de metros imposibles de recuperar. No podíamos mirar atrás. No debíamos hacerlo. Los relevos se sucedían: Richard, Lucas, Cristian y un servidor entrábamos al paso de una marcha militar. Devorábamos la carretera cual león a una gacela. La obsesión era avanzar. Sufrimos todos. Cuando durante la carrera llegas a odiar a tus compañeros significa que el grupo camina por la buena senda. Destacar por enésima vez el rol de nuestro buque insignia, Richard Calle. Su simple presencia hace que todos entreguemos lo mejor de nosotros. Rubén Barrio, por su parte, se mantenía a nuestra estela. El debía guiarnos en la última carrera a pie.
 
(Lucas dejandose la piel) - FOTO: Carles Iturbe
 
(En formación) - FOTO: Carles Iturbe
 
Un último relevo estratosférico de Cristian nos impulsó hacia la T2. Ya poco importaban el llorar de gemelos y el gritar de los cuádriceps. Junto a Richard, Rubén y Lucas, teníamos la misión de poner la guinda a nuestra carrera. La victoria era factible. Solo segundos serian la diferencia entre el CN Reus y nosotros. Lucas, con un trabajo portentoso sobre las dos ruedas, estaba realizando un esfuerzo tremendo; Rubén nos ofrecía su rebufo; Richard en su línea; y un servidor disfrutaba del momento tanto como el ácido láctico lo permitía.
 
(Intentando marcar el ritmo) - FOTO: Carles Iturbe
 
Llegábamos a meta, “últimos metros, hay que disfrutarlos”. Rubén nos pidió el esfuerzo final. Íbamos tras él, y la euforia por completar esa hora de agonía máxima provocó que se equivocara. En lugar de dirigirse al arco de meta, tomaba rumbo hacía una nueva vuelta. Le avisamos y rápidamente, dándose cuenta de su error, hizo lo que todos hubiésemos hecho: saltar la valla que separaba el seguir sufriendo de la gloria. Tuvimos que esperarle unos segundos para cruzar el arco todos juntos. Nos fundimos en un abrazo.
 
(La felicidad después del trabajo bien hecho) - FOTO: Carles Iturbe
 
Los pronósticos se cumplieron, solo 15 segundos nos separaron de un gran CN Reus, que con tan solo 4 efectivos se alzaba con la victoria final.
 
Mientras disfrutábamos del momento de calma que sigue a la tempestad física, un rumor circulaba por la muchedumbre. Un rumor que a los minutos se confirmó: estábamos descalificados. Reglamento en mano, lo merecíamos; nadie puede saltar una valla. De todas formas lo que verdaderamente impulsó a los jueces a tomar esa decisión fue la reclamación de algunos equipos. Tengo poco que opinar al respecto. Cada uno es dueño de sus acciones. Todos sabemos lo que pasó, incluso los que vieron mala fe (por decirlo de alguna forma) en saltar el obstáculo. Por suerte para nosotros, la temporada te da muchas más oportunidades para mostrar lo que vales.
 
Sea como fuera, en la pista somos Subcampeones de Catalunya de duatlón por equipos.
 
Otra vez, y ya van muchos años, el CN Prat - Triatló mostró su cara más seria y profesional para organizar un evento de tales magnitudes. Solo unos pocos podemos disfrutar de la carrera por muchos que velan para que todo salga a la perfección. Cada año nuestra prueba viste de gala al duatlón catalán. Debo mencionar un nombre; el hombre del micro; el hombre que lo coordina absolutamente todo; el gran hombre del club; Víctor Dobaño, gracias.
 
Felicitar a todos los equipos que participaron y en especial a los del Prat.
 
Finalmente, agradecer profundamente las instantáneas que se sacó de la cámara Carles Iturbe (hermano de Núria). Al igual que por su compañía y la de su pareja, Marta.
 
La primera de muchas para este 2013.

viernes, 4 de enero de 2013

Sant Silvestre de Berga

No me voy a equivocar si digo que el 31 de diciembre es el día con más carreras simultáneas en toda la península, y consecuentemente se convierte en el día en el que más atletas se echan a las calles para correr. El carácter lúdico-festivo de las San Silvestres, sumado al post banquete rodeado de familia y/o amigos para despedir el año, las convierten en unas carreras especiales.

En los últimos tres años la elegida siempre había sido la de Girona. Una carrera de 5 km caracterizada porque la mayoría de atletas y triatletas de la provincia se reúnen para probarse. Siempre es interesante medirte con los mejores de tu zona.

A pesar de eso, este 2012 lo despedí des de otra cota geográfica (tanto en el ámbito deportivo como en el personal). Así, pasé unos magníficos días con la mejor de las compañías en la parte más septentrional de una comarca con historia, el Berguedà.

Ya centrándonos en lo estrictamente deportivo, la capital de la comarca, Berga, acogió la 13ª edición de su San Silvestre. Los atletas estábamos citados a la línea de salida a las 18.30. Antes pero, surgió la brillante idea de uno de los miembros de este staff nuevo que me acompañó y acabamos todos con los cuernos del reno Rudolf en la cabeza (lo dicho, una carrera lúdico-festiva…).

(Salida)

Puntualmente, y de una forma muy original, un trabuco dio el pistoletazo de salida. Como es habitual en este tipo de carreras populares, no es hasta bien entrado en el km 1 donde uno puede analizar el estado de la misma, intuir como se desarrollará o estudiar a los rivales. Los corredores más imprudentes tienen tendencia a dar demasiado en los primeros metros, y poco a poco la exigencia del ritmo les pasa factura. Así, ese primer 1000 dejó en cabeza a 6 atletas. El instante me reclamaba paciencia, debía quedarme a la expectativa aprovechando la ventaja de ser el desconocido. Los cuernos, un complemento puramente estratégico, ayudaban a que pasase desapercibido. En otro momento, y sintiendo ese ímpetu y esas ganas en el tren inferior, hubiese decidido tirar del grupo. Esta vez no, por fin la experiencia empieza a dar muestras de poder y de control. Sobre el km 2,5 el pequeño pelotón cambió de líder. Dos atletas del Club Atlètic Berga dejaban entrever sus intenciones. Su agilidad, su cadencia, su vestimenta, dibujaban auténticas máquinas de correr. “Ese es mi tren” pensé. El ritmo sostenido, se convertía en más y más exigente por la fatiga acumulada. Era el momento de mover ficha y escalé en el grupo para buscar el rebufo de los co-líderes del momento. “Buena elección, ahora a sufrir” pude coordinar en mi mente. En ningún momento miré atrás, ese es un signo de debilidad y por tanto, un input positivo para los que precedes. El Garmin me avisó de que solo quedaba un km para meta. Mi cara de póker hacía dudar a los atletas del Berga, que se giraban para ¿mirar mis cuernos de Rudolf?... Vete a saber... Desafortunadamente para mí, una última subida a falta de unos 500 metros me impidió luchar en el sprint final a tumba abierta. A pesar de eso, la pérdida de metros permitió que pudiese disfrutar y saborear este sorprendente tercer puesto.

(Festejando el podio)

A lo que a tiempo se refiere, paré el crono en 16’08’’, muy cerca del tiempo del año pasado en la San Silvestre de Girona en la que bajé por segundos de 16’, siendo la de Berga un poco más dura en el recorrido.

Ese es el camino.

Una forma muy bonita para finalizar un gran 2012.

jueves, 27 de diciembre de 2012

A la carga LITERARIA otra vez

Dicen que a medida que sumas años a tu espalda, el tiempo transcurre a mayor velocidad. Esto es algo que físicamente no se puede explicar pero que padres y abuelos constantemente repiten. Pues algo parecido me ha pasado estos últimos 4 meses. En un abrir y cerrar de ojos nos hemos plantado en las Navidades sin que haya podido actualizar mi espacio en la red. A lo largo de este cuatrimestre ha habido novedades. Para hacerlo bien, debería exponerlas en entradas distintas, pero como ya tengo 26 años (y la sensación de ser un poco más viejo) me esconderé en lo dicho anteriormente: el tiempo pasa demasiado rápido. Repasemos:
 
1.- Después del buen resultado en el Extrememan Menorca quedó tiempo para una última competición. Así la temporada 2012 se cerró en la Casa de Campo de Madrid con el Campeonato de España Sprint. Allí se juntó otra vez la bueno y mejor del triatlón nacional para disputarse la última corona de campeón de España. A nivel personal, a pesar de mi memoria, recuerdo que pude completar un buen sector ciclista y una muy aceptable carrera a pie para cruzar la línea de meta en la 34ª posición final. Fue un gran fin de semana junto a una pequeña comitiva del CN Prat. Definitivamente, una forma fantástica de despedir la campaña triatlética.
 
(Antes de entrar a meta)
 
2.- Cuando acaba una temporada es necesario e importante realizar un balance ya no solo con el fin de trazar el plan para la siguiente, sino para recordar y darse cuenta de lo duro que ha sido llegar hasta donde se ha llegado, y, por qué no, para sonreír después del sacrificio de 11 meses entrenando día tras día.
 
La temporada 2012 me ha permitido crecer mucho. Gran parte de la culpa es de Pacho Ayaso, el que era mi entrenador, pero que siempre fue más que solo esa figura. Debutamos en la media distancia y nos llevamos dos grandes alegrías con la 4ª posición en el B de Banyoles y la 5ª del Extrememan Menorca. Pasamos por momentos malos, los pequeños problemas físicos de enero y el abandono en el triatlón del Pont de Suert. Pero de todos ellos, de los buenos y los no tan buenos, pudimos extraer lo positivo para continuar entrenando y seguir mejorando.
 
(5ª posición en Menorca)
 
Una de las decisiones más complicadas de tomar fue la del cambio de entrenador. Sentía que tocaba buscar nuevas formas de entender nuestro deporte, para aprender más sobre los secretos del entrenamiento.
 
Des de aquí solo me queda agradecer a Pacho todo eso que me ha enseñando más allá de las sesiones de la hoja de entrenamientos. Eso ya es mío.
 
¡Gracias Pacho!
 
3.- La preparación para la temporada 2013 la he empezado con mi nuevo guía, Álvaro Rancé. Un entrenador contrastado que, por ejemplo, formando tándem con el extraterrestre Richard Calle, han llegado a pruebas internacionales con la selección nacional. Mi confianza en él es ciega. Intentaremos hacerlo lo mejor posible. De momento todo va viento en popa.
 
Para más información, su web: ÁLVARO RANCÉ
 
4.- En lo que va de otoño/invierno he participado en un par de carreras de campo a través. La primera tuvo lugar en la localidad gironina de Salt. Era un circuito ya conocido: llano, muy revirado y con cambios constantes en el tipo de firme (hierba, barro, terreno seco…). Como siempre, muchos de los atletas de la provincia aprovecharon la ocasión para seguir preparando sus inminentes desafíos y el nivel de la prueba era muy correcto. Pude entrar en el TOP 10 después de mantener el tipo hasta el final.
 
(A rueda de Salvador Ciurana)
 
5.- La segunda carrera de campo a través fue la disputada en Sant Boi de Llobregat. Hasta allí nos desplazamos Álvaro, Isa, Richard, Carlos, Sergio y un servidor para ponernos las cosas difíciles entre nosotros. Sufrí. Álvaro me propuso intentar seguir a los primeros. Así lo hicimos aunque yo solo durante la primera vuelta. A partir de ahí, las 3 siguientes para completar los 8 km se me hicieron eternas. Richard, Carlos y Sergio venían por atrás y los 5 prácticamente quedamos clasificados consecutivamente. ¿Mi posición final? 5º.
 
Una forma divertidísima de disfrutar un domingo por la mañana.
 
(Sergio, Richard, Isa, Álvaro, Carlos y un servidor)
 
6.- Finalmente, ayer corrí la Cursa de Sant Esteve en Llagostera. Por segundo año consecutivo tocó competir el día 26 de diciembre.  Se trata de un 10K (según el GPS, exacto) bastante exigente, que transcurre por pistas forestales, campos y el asfalto de las calles de la localidad. Un ambiente muy sano presidió las 2 horas que estuvimos por allí calentando, corriendo, hablando y comiendo.
 
Antes del paso por el km 1, Josep Viñolas, vencedor del Triatlón de Elche entre otros, ya había roto la carrera a base de un ritmo que se podría calificar de cómodo en llano, pero que debido a las constantes subidas del primer tramo urbano resultaba un tanto duro. Afortunadamente, pude pegarme a él y ya no nos separamos hasta cruzar la línea de meta en la co-primera posición.
 
(A punto de llegar a meta los dos)
 
¡Felicidades Josep!
 
Lo dicho, volvemos a la carga literaria.

sábado, 29 de septiembre de 2012

5º en Menorca

Todos los triatletas estábamos dentro del agua. Había otros como yo tiritando a pesar de que solo nos cubría hasta la cintura. Sentía ansias por empezar, pero no para liberarme de los nervios de la salida, sino para entrar en calor. En todos los casos, siempre se aguanta mejor un exceso de calor que una pizca frio (mi opinión). La línea de salida era amplia, lo que significaba que no había forcejeo para encontrar el sitio de partida. Los favoritos Clemente Alonso, Xavi Llobet, Olivier Marceau y Santi Pellejero miraban al horizonte. Ellos marcarían el camino a todos los demás. Me situé detrás del triatleta del VO2 no con la intención de seguirlo, sino sabiendo que a sus pies se abriría una fantástica senda.
 
(Segundos antes de la salida)
 
Un leve y dudoso bocinazo, aparte de comprobar nuestra agudeza auditiva, marcó el arranque del Extreme Man - Menorca 2012. Un mar de gorros naranjas y algunos azules (pertenecientes a los relevistas) robaron protagonismo a la calma con la que se levantaba el día en el puerto de Fornells. Solo fueron necesarios 100 metros para clarificar las posiciones. Los cuatro citados anteriormente empezaron a abrir hueco, Juanan Fernandez, triatleta mallorquín, se situó a su estela y sabía que Cristian Cofiné (compañero de club) no podía andar lejos. Hasta la primera referencia creo que iba a pies de Juanan, pero su ritmo ligeramente superior al mío me cortó. Algún gorro azul tímidamente me rebasaba hasta que una chica que venía a mis pies incrementó ligeramente la frecuencia de brazada. Así, después de recorrer unos 1000 metros, opté para esconderme detrás de aquella sirena. Un rápido análisis mientras nadábamos en paralelo me condujo a concluir que podía fiarme perfectamente de su orientación. Segunda referencia a la derecha. Ya solo quedaba, aproximadamente, un tercio del recorrido. Fue entonces cuando apareció Cristian para que juntos completásemos los últimos 500 metros detrás de la relevista femenina. Tocamos tierra en la quinta y sexta plaza.
 
(Persiguiendo a nuestra sirena)
 
La más rápida de las T1 de todos los participantes me lanzó con fuerza a por los 85 km de bici. Como no podía ser de otra forma, pronto me alcanzó Cristian rodando muy deprisa. Aunque él mismo me confesó que no llegaba muy bien de forma, volaba por los toboganes previos a Es Mercadal; donde empezaba la primera de las dos subidas que tenía cada una de las tres vueltas. La exigencia de estas dos breves ascensiones era grande, no era cuestión de perder ese fantástico ritmo. “Comer y beber, comer y beber” me repetía constantemente. Cuando las sensaciones son buenas te olvidas de todo, solo vives el momento y no recuerdas lo importante que es el futuro inmediato. Nos relevábamos constantemente para compartir la responsabilidad de marcar el ritmo. Nadie venía por detrás, por delante solo asfalto. Asfalto que engullíamos como agua después de un duro entrenamiento de verano. Primera vuelta terminada. A lo largo de la segunda empezamos a doblar triatletas. A pesar de que manteníamos nuestra velocidad de crucero las referencias con respecto a la cabeza de carrera aumentaban, de hecho tampoco era una novedad. Segundo giro al circuito completado. Continuábamos rodando en el TOP 10. “Solo un poco más” pensaba. Otro gel. Sorbo de isotónico. Nosotros  seguíamos luchando juntos, aunque separados por los 7 metros reglamentarios, contra el cronómetro. Pero a falta de 10 km para entrar a Fornells, dos triatletas que llegaron por la retaguardia nos superaron con gran facilidad. Quedaba poco y todo en terreno favorable; valía la pena sufrir y seguir a aquellos dos superdotados ciclistas hasta poner pie al suelo.
 
(Buscando la posición más aerodinámica encima de la bici)
 
Otra buena transición me demostraba que seguía conectado. Cruzar la meta dentro de los 10 mejores sería magnífico, pero en aquel momento no renunciaba a nada. Antes de completar el primer km de la media maratón ya me situé en la 6ª posición. Con casi tres horas de competición el cansancio físico empieza a dejar huella y es ahí cuando el trabajo psicológico adquiere su máximo esplendor. Todos los inputs hasta el momento eran positivos, y la cabeza, un ente a veces independiente, lo entendió a la perfección y solo ordenaba avanzar. La primera vuelta sirvió para tomar referencias, aunque mi padre, siempre atento, ya se encargaba de cantármelas.
 
(Intentando no perder la técnica)
 
“Malditos calcetines”. No se puede innovar durante una carrera, pero aun sabiéndolo decidí usar unos calcetines casi nuevos. El dolor de pies era muy molesto y al empezar el segundo giro paré para deshacerme de ellos.
 
(Momento en el que aligeraba peso)
 
Los km iban desgranando una cuenta atrás larguísima en el tiempo. Las distancias con Juanan y con Santi se iban recortando metro a metro. “¿Qué pasaría si acabase cuarto?”. La subida a la torre de Fornells era una tortura. Después de descenderla por segunda vez, y sin referencias de nadie debido a que la mayoría de triatletas ya estaban en el circuito, mi padre me advirtió de que tenía a Juanan y a Santi justo delante. Recuerdo que en aquel momento la adrenalina era máxima. Hasta entonces mi ritmo no se había resentido. Animé a Santi y me fui a por Juanan. “¡Si he llegado hasta a él será porqué no tiene más!” parecía lógico pensar. Eso me motivó a adelantarlo para intentar dejarlo fuera de combate. Desafortunadamente para mí, ni se inmuto, mostrándome que tenía reservas. Creo que fue en ese instante cuando me conformé con la quinta plaza. Sus dos cambios de ritmo, aunque después del primero le recuperé la distancia perdida porque se paró a beber, terminaron con mi resistencia. Juanan fue justo vencedor del duelo físico y psicológico. Los últimos 5 km los sufrí muchísimo. Mi amplitud de zancada cayó estrepitosamente, pero la renta con los perseguidores era más que suficiente. No supe disfrutar del momento hasta entrar en el carril que conducía a la línea de meta. Allí el calor de la gente consiguió que me olvidara de todo. El momento fue mágico. QUINTO… QUINTO…
 
La felicidad era máxima. La satisfacción, como diría Guardiola, eterna.
 
(Después de cruzar el arco de meta)
 
Juanan y yo nos fundimos en un abrazo. Luchamos para ser el mejor de los no profesionales. Un final realmente emocionante. Una carrera magnífica ¡Felicidades!
Clemente, Llobet y Marceau (el podio en este orden) son profesionales reconocidos, contrastados y con un gran bagaje. Todo un placer estar tan cerca de ellos.
 
Felicitar a Cristian Cofiné (hicimos un trabajo en equipo excelente. Acabó primero de su grupo de edad), a Andreu Marimón (yendo a más hasta cruzar la meta en una meritoria 8º posición), a David Rovira (que a pesar de no tener su día siempre da la cara) y a todos los que acabaron la prueba.
 
 
Agradecer a Bioibérica y a sus caras más visibles en Fornells (las dos Cristinas e Itziar) que se hicieran cargo de mi inscripción.
 
(Junto a Itziar, Cristina Polo y Cristina Martínez)
 
Algo que siempre he querido decir: “Agradezco el apoyo de mi patrocinador; Sant Hilari Sacalm”.
 
En definitiva, un fin de semana de cuatro días en Menorca mejor acompañado que nunca:
 
(Mi madre)

(Mi padre)

lunes, 17 de septiembre de 2012

El río vuelve a su cauce

La inspiración y la motivación a veces se fugan, y no solo a la hora de practicar deporte, sino en acciones mucho menos cansadas físicamente hablando, como escribir. Miles de segundos se ha llevado el reloj antes de que volviera a visitar mi espacio, mi ventana a la red. A lo largo de las semanas que siguieron al abandono del Pont de Suert estuve muy despistado a lo que entrenamientos se refiere. Las condiciones climatológicas de la “ciutat comptal” tampoco eran un “input” positivo de cara a remediarlo. En aquellos días prefería la tele a las gafas de natación, el sofá a la bicicleta y las chanclas a los zapatos de correr.

No me gustan los tópicos, pero hay uno de ellos que habla de subidas y bajadas, de que después de una, viene la otra; de los puntos de inflexión. Así, los TRIstes días a lo que deporte se refiere de la primera quincena de agosto (insisto, solo a lo que deporte se refiere. Muy diferente que en el caso de Cristiano Ronaldo), dejaron paso a las alegres jornadas hasta día de hoy. Sin ir más lejos, ayer por la mañana participé en una marcha popular de montaña de mi pueblo, Sant Hilari, y a pesar de ser un recorrido exigente y no muy adaptado a mis características físicas, si pude disfrutar como hacía tiempo que no conseguía hacer. La primera mitad de carrera yendo con el vencedor, el joven atleta del CA Lloret-La Selva Arnau Turon, y la segunda ya en solitario, sufriendo en silencio.

(Junto a Arnau. Foto gentileza de mi madre)

Pero esas buenas maneras no eran nuevas. Hace un par de semanas salieron a relucir tímidamente en el Triatló de Catalunya, en Banyoles. Con un cartel de lujo y con la incógnita de saber exactamente como me encontraría, era una quimera pensar en revalidar el 8º puesto del año anterior. Esta vez en el agua sufrí más de lo habitual, saliendo rezagado del grupo donde creo que debía estar. La concentración juega un papel importantísimo, y comenzar sin ella es una fatal decisión. De todas formas, aun quedaba pescado por vender y rápidamente se formó un grupo interesante con el que a priori se podría compartir esfuerzo sobre las dos ruedas.

Entrábamos a colaborar frecuentemente en los relevos 4-5 triatletas, mientras que los veinte restantes se mantenían a la expectativa. Escondidos en la tranquilidad de la rueda ajena. Parecía interesante intentarlo, los que movíamos el grupo teníamos ritmo. Así, después de hablarlo, se encadenaron varios ataques, la mayoría de ellos lanzados por Lluís Vila (siempre un espléndido aliado en el sector ciclista) y un servidor, hasta que en uno de ellos conseguimos escaparnos y formar un grupo de 6 con ambición y ganas de empujar. Entre ellos estaban Jordi González y Sergio García, compañero de club. A partir de entonces, las arrancadas se convirtieron en relevos largos y sostenidos, con la única finalidad de avanzar. Durante esos 40 km pude sentir como las bielas de la bici formaban parte de las piernas, moviendo desarrollo con gran agilidad.

(Justo antes de la T2. Con Sergio García)

(Empezando a correr con Lluís Vila)

A pesar de haber sido generoso en el esfuerzo hasta el momento, creía poder seguir con la misma línea. Pude transicionar rápido, pero al empezar la carrera a pie un molesto dolor en la zona abdominal me impedía conseguir la verticalidad. Lógica y desafortunadamente, no podía rendir al máximo. Durante esos compases me convencía de que ese dolor era pasajero, y de que pronto desaparecería. Iba perdiendo posiciones a un ritmo vertiginoso hasta que milagrosamente, sobre el km 5, el dolor se esfumó. La rabia y la frustración dejaron paso al alivio y a la alegría. Todos los sentidos estaban activados de nuevo y una nueva carrera de 5k se estaba por llegar. Era capaz de correr muy rápido. Sin reservar nada pude recuperar progresivamente posiciones, hasta entrar en meta el 21º de la general.

Aunque me hubiese gustado poder luchar para aparecer más arriba en la clasificación, no puedo negar que acabé con el convencimiento de que han vuelto las mejores sensaciones. Ideal para afrontar el próximo reto, el EXTREME MAN Menorca. Voy a hablar de la prueba a lo largo de esta semana.

Gracias a los puntos sumados por Albert Reig, Richard Calle y Rubén Barrio, ganamos de nuevo la liga catalana de triatlón. ¡Felicidades a todos!

(Foto de familia para celabrar la proeza)